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El 85% de los andaluces rechaza la gestión de Moreno Bonilla en la crisis del COVID-19

El presidente de la Junta de Andalucía, junto a su gobierno de derechas y ultraderecha, está recibiendo fuertes críticas del sector sanitario por la desprotección de sus profesionales

La gestión de Moreno Bonilla en la crisis del coronavirus está dejando mucho que desear. Esta es la opinión mayoritaria de los andaluces, que consideran que el presidente de la Junta de Andalucía, junto a su gobierno de derechas y ultraderecha, no está realizando una buena labor ante la pandemia que ataca al mundo. Así se desprende en una encuesta realizada por Crónica Sur en la que un 85% de los participantes valora negativamente la respuesta de Moreno Bonilla ante la crisis sanitaria, social y económica que vivimos.

Si bien no hablamos más que de un sondeo realizado por este medio de comunicación, se trata de un pensamiento generalizado a lo largo y ancho de la autonomía andaluza. Andalucía ha sido una de las comunidades con menos afección por el virus en relación a su número de habitantes, pero la gestión de la administración autonómica que dirige Moreno Bonilla no ha resultado especialmente acertada. Pese a esta poca incidencia de contagios entre la población, Andalucía ha sido, de forma lamentable, la comunidad con más índice de contagios entre los profesionales sanitarios, un 30%, prácticamente 10 puntos por encima de la media nacional. Salta a la vista que en este aspecto la gestión de la Junta, que es la responsable del sistema de salud andaluz, y por tanto, de proteger a sus profesionales, ha sido altamente deficiente. Para colmo, Andalucía también lidera la triste estadística de mascarillas defectuosos, con hasta cinco lotes. Especialmente grave ha sido el hecho de que sanitarios andaluces reciban mascarillas caducadas desde 2014, cuya fecha de caducidad estaba tapada con un rotulador negro. Se trata de una grave acción por la que incluso se pueden llevar a cabo acciones legales contra Moreno Bonilla. Unimos todo lo anterior a que Andalucía también es la comunidad que menos test PCR, los recomendados por la OMS, ha realizado. Recordamos que la realización de estos test es responsabilidad de los gobiernos autonómicos, a través de sus sistemas de salud pública.

Otro de los puntos muy desfavorables de la gestión de la Junta ha sido el tema económico. Pocas ayudas, abandono de autónomos y una deficiente gestión en los ERTES. Las prestaciones por ERTE, pese a que son abonadas por el Gobierno central, tienen que tramitarse a través de las comunidades autónomas. En ese caso, Andalucía ha obrado mal, dejándose en el camino casi 250.000 andaluces a los que no ha tramitado a tiempo esta prestación, teniendo que esperar para recibirla.

Sin olvidar el tremendo malestar que ha generado en la sociedad andaluz ver cómo en mitad de una pandemia, el presidente de Andalucía pisotea los símbolos de la tierra, por mandato de su vanidad y de la ultraderecha, modificando nada menos que el escudo de Andalucía. Un acto ilegal e inmoral que aún no ha explicado y que puede acarrearle problemas de índole legal al ser un símbolo protegido por el Estatuto de Autonomía.

Se unen muchos más casos de negligencia en el Gobierno andaluz. Como el hecho de no presentar un plan de desescalada riguroso y responsable, el caos en el que está sumida la consejería de Educación y sus instrucciones contradictorias para toda la comunidad educativa. Son demasiados los errores que acumula la gestión de Moreno Bonilla durante los meses que lleva en el gobierno, pero con su actuación en la pandemia termina por agravar el gran malestar de la ciudadanía andaluza.

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