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En Andalucía se dan solo 24 horas para poder acceder a los puestos de trabajo en la Junta y que se solicitan por email

A día de hoy son 3.487 plazas en las que no se valoran méritos. Y para colmo la Junta de Andalucía discrimina y no podrán optar a la plaza las mujeres embarazadas o en periodo de lactancia, personas diabéticas, con enfermedades cardiovasculares, incluida hipertensión; con enfermedades hepáticas crónicas, pulmonares crónicas, enfermedades renales, neurológica o neuromuscular crónicas, inmunodeficiencias o que padezcan cáncer, no pueden postularse como candidatos a estas plazas, y mayores de 60 años. 

Lo han vuelto a hacer. La Junta de Andalucía ha decidido que la nueva técnica para acceder a cualquier cargo público sea un sálvese quien pueda. De nuevo han convocado plazas cuya presentación de solicitudes solo podía hacerse vía online durante 24 horas. La sorpresa viene dada porque pese a que miles de andaluces llevan años preparándose para este tipo de puestos, la elección del personal se realizará por orden de llegada.

«Subida Masiva de Enchufados (SME) con más de 3.478 puestos en la Junta de Andalucía»

Cuando creíamos que ya nada nos podría 8sorprender de esta directiva han aparecido con un nuevo requisito de lo más curioso. A la hora de poder acceder a alguno de estos puestos por el método completamente opaco, debes de declarar que no perteneces a algún colectivo que sufra una “enfermedad base”. En esta definición incluyen diabetes, hipertensión, VIH o incluso el cáncer, entre otras. Tampoco son bienvenidas las inscripciones que puedan presentar mujeres embarazadas o en periodo de lactancia, así como los mayores de 60 años.

La Junta de Andalucía deja de lado a colectivos amparándose en que se encuentran en riesgo con el Covid-19. Un poco curioso dado que en muchos casos trabajadores de la Junta ya tienen estas enfermedades y pueden seguir realizando su trabajo de forma telemática. Una nueva oportunidad para poder escudarse y dejar de lado a un amplio porcentaje de la población.

De poco parece que le valga a la directiva de Moreno Bonilla la preparación de los profesionales que contrata. Si bien, el hecho de que vuelvan a ser puestos en los que la elección se realiza por orden de llegada abre de nuevo el debate sobre la dudosa legalidad de este tipo de convocatorias.

Los puestos, dedicados a técnicos, ingenieros de minas o trabajadores sociales (entre otras profesiones) serán dados a aquella persona que, iluminada por la “suerte” consiga entregar la solicitud en primer lugar. Hablamos de 169 plazas que deberían estar cubiertas por aquellas personas que tengan la capacitación necesaria para poder ejercer su trabajo de forma correcta.

Tal ha sido la rapidez con la que buscaba la Junta que el plazo de presentación para varios procesos se inició a las tres y media del miércoles y a las cinco de la tarde del día siguiente ya no había rastro de dicha convocatoria en el portal de la Junta. El secretismo y la falta de transparencia comienzan a ser un habitual en San Telmo. Parece ser que la jugada con los 3000 vigilantes de las playas resultó de lo más efectiva, teniendo una segunda oleada de puestos elegidos “al azar del destino” que tan bien viene a los allegados de la Junta.

Por si a alguien le hubiera quedado alguna duda, en el propio texto de las convocatorias se añadía que “la adjudicación de plazas se realizará de oficio por la Administración, por riguroso orden de entrada de solicitudes completas en la dirección de correo electrónico arriba indicada”.

Como ya se indicó con la elección de los vigilantes de playas, este tipo de convocatorias cargadas de misticismo solo favorecen al enchufismo y la dudosa legalidad del proceso. No tener en cuenta la experiencia, la capacidad o los méritos de los candidatos es todo un insulto para aquellos ciudadanos que se preparan para este tipo de puestos durante años. Tan solo se exige que tengan la titulación correspondiente, adjuntando una fotocopia del DNI, el número de teléfono y una declaración de disponibilidad para desempeñar el puesto.

Pero de poco sirve hablar de transparencia para un gobierno autonómico que justifica cualquier tipo de acción de lo más opaca y engañosa añadiendo que todo se realiza “en el marco de emergencia de la salud pública ocasionada por el Covid-19”. Tendríamos que preguntarnos hasta cuándo va a ser esta enfermedad la excusa perfecta para poder hacer y deshacer sin rendir cuentas a los ciudadanos, sobre todo a esos miles de andaluces preparados para estos puestos que han visto como su oportunidad se reducía a nada en 24 horas.

Sobre todo, cabe destacar que tras haber pasado las horas de convocatoria el rastro quedó borrado por completo del servidor de la Junta de Andalucía. Así como también los anuncios de convocatoria de Andalucía Orienta o el Colegio de Arquitectos de Sevilla daban error.

Exclusión a personas con VIH, embarazadas y ancianos para desempeñar trabajos, convocatorias cargadas de secretismo y desaparición de cualquier rastro de las mismas a las 24 horas. Lo que parece un thriller de sobremesa de los fines de semana en realidad es la actuación de la Junta de Andalucía bajo la excusa de que nos encontramos en una crisis sanitaria del Covid-19. Bastaría con preguntarse si el gobierno de Moreno Bonilla pretende en sus próximos puestos a cubrir dejar a un lado a algún sector más de la población andaluza o directamente mandarlos a todos a perseguir un lechón como en una cacería. Siempre y cuando teniendo en cuenta que las primeras personas que envían sus currículos son aquellas que por “azar” del destino saben la hora a la que comienza la convocatoria.

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