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ESPADAS PIERDE CLARAMENTE EN LA EJECUTIVA DEL PSOE DE SEVILLA

Ayer por la tarde se celebró, en la sevillana calle de Luis Montoto la reunión de la ejecutiva de los socialistas sevillanos.

A esta reunión estaban convocado 70 personas que son exactamente las que componen la ejecutiva, el máximo órgano del partido en la provincia.

El debate se alargó durante más de cuatro horas, lo que delata la tensión que se vive en el seno del partido.

Hasta 23 miembros solicitaron la palabra ante el debate abierto por la propia Secretaria General, Verónica Pérez, fiel a Susana Díaz, que planteó la necesidad o no de adelantar el proceso de primarias. Un debate que abrió hace unos días el Secretario General de Jaén, y al que han ido sumándose voces desde todas las provincias andaluzas.

Verónica Pérez defendió el mantener el calendario actual tal y como lo ha aprobado el Comité Federal del partido, que es, en realidad, el único competente para determinar la fecha de las primarias.

Justo al finalizar su intervención solicitó la palabra el alcalde de Sevilla, Juan Espadas, número dos de la ejecutiva, y probablemente el candidato que propondrá el aparato federal, tras la celebración de las elecciones madrileñas del 4 de mayo.

Espadas defendió lo contrario que Verónica Pérez, es decir, que las primarias se adelanten antes del inicio de las vacaciones, con el argumento de adelantar los tiempos orgánicos a un hipotético adelanto electoral por parte del Presidente de la Junta de Andalucía, adelanto que este ha negado en infinidad de ocasiones, expresando su deseo de agotar la legislatura.

Una vez finalizó el turno de palabras, se pasó a la votación. Una votación en la que los asistentes a dicho conclave tenían que posicionarse a favor o en contra del adelanto del proceso de primarias para elegir al candidato de los socialistas para las próximas elecciones autonómicas.

El resultado fue muy favorable a Verónica Pérez. Se sumaron a su propuesta de no adelantar las primarias 51 miembros de la ejecutiva, sólo 14 votaron a favor del adelanto que había propuesto Juan Espadas, y 3 se abstuvieron.

Es decir, el 75% de los miembros de la ejecutiva votaron en contra del adelanto, el 20% a favor del mismo, y un 5% se abstuvieron.

Juan Espadas perdió por abrumadora mayoría en la que es su ejecutiva.

Ayer los oficialistas que defienden las tesis del aparato federal se afanaban en maquillar está clara derrota en el seno de la ejecutiva provincial del PSOE sevillano, con el argumento que las 14 personas que votaron en contra representan a un número significativo de militantes.

Un argumento muy débil para justificar la derrota. Es preciso recordar a los lectores, que el proceso de primarias, es un proceso en el que nadie representa a nadie, ya que cada militante expresa de forma individual su voto, por lo que presumir que alguien representa más que otro, es sencillamente ignorar el funcionamiento de la democracia.

Solo recordar el proceso de primarias que vivió el propio Partido Socialista hace cuatro años, en la que se enfrentaron Pedro Sánchez y Susana Díaz.  Proceso en el que la sevillana partía con el apoyo del aparato, y a pesar de ello perdió.

Lo que sí ha servido la celebración de la ejecutiva provincial de Sevilla y su posterior votación es para clarificar quien es quien y que apoyará cada uno en las primarias.

Queda por determinar si después de esta derrota en su propia provincia, Juan Espadas seguirá con la intención de presentar su candidatura a las primarias, o el propio federal se planteará buscar un candidato con mucho más peso entre la militancia del partido en Andalucía, teniendo en cuenta que la candidatura del alcalde de Sevilla no levanta pasiones entre los socialistas andaluces.

La duda es evidente y está encima de la mesa tras el resultado de la votación.

Si en su propia ejecutiva, donde es el número dos, y en la que se sienta como alcalde de la capital, su propuesta no es capaz de suscitar un mayor número de apoyos, como su candidatura obtendrá más respaldos en provincias en las que su conocimiento es mucho menor.

Si mantiene su deseo de presentarse necesitará aún más el apoyo del aparato para imponerse en los comicios. Tras el cese de Sandra García como Delgada del Gobierno en Andalucía, no se descarta una nueva ofensiva en la Diputación de Sevilla, para defenestrar a su Presidente actual Fernando Rodríguez en un gesto más de fuerza de Ferraz para aniquilar cualquier resistencia a sus deseos de cambio en Andalucía.

Cualquier movimiento de este tipo necesita la renuncia expresa del Presidente de la Diputación, que a día de hoy ha mantenido por activa y por pasiva su deseo de finalizar su actual mandato.

Un movimiento de este tipo sería un escándalo político, al trasladar las disputas internas al ámbito institucional, poniendo en riesgo el gobierno que ostentan los socialistas en la Diputación con mayoría absoluta.

Si ya son muchos los socialistas que piensan que la candidatura del alcalde de Sevilla, puede poner en riesgo la pérdida del gobierno de la ciudad en manos de la derecha, sumar esa purga política que no respondería a criterios de gestión si no a criterios puramente orgánicos, sería poner en riesgo el dominio que hasta ahora han gozado los socialistas en la provincia de Sevilla, poniendo patas arribas dos instituciones vitales para ellos, el Ayuntamiento de la capital y la Diputación.

Lo que debería ser un ejercicio democrático y participativo como son unas primarias, en las que los militantes con su voto deciden quien debe liderarlos, está a punto de convertirse en un cisma político que puede lastrar las expectativas electorales de los socialistas, por el ansia de unos cuantos en conseguir el poder cueste lo que cueste y al precio que sea.

No parece que este debe ser el camino del principal partido en Andalucía. Más bien debería ser un camino de acuerdos, de debates de proyecto e ideas, respetando la decisión última de los militantes andaluces, tal y como recogen los estatutos federales del partido.

Viene bien recordar la anécdota que narró hace muchos años la dirigente argentina Eva Perón. Contaba Eva Perón, que a la mujer de Franco no les gustaban los obreros, que cada vez que veía a un obrero siempre le decía: “son todos unos rojos que participaron en la Guerra Civil en el bando republicano”, demostrando su repulsión hacía ellos. Eva Perón cansada de estos comentarios denigrantes hacia la clase trabajadora, y cansada ya de las sandeces de la mujer de Franco, le contestó: “tu marido no es un gobernante por los votos del pueblo sino por la imposición de una victoria por las armas”. Se ve que a la mujer de Franco no le hizo mucha gracia el comentario de la argentina. Está por ver la gracia que la hace a los militantes socialistas andaluces la imposición del federal.

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