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La Junta da de comer tortillas con moho a los niños vulnerables durante la crisis del coronavirus

La FAMPA critica la gestión del Gobierno de Moreno Bonilla en la insana alimentación de los pequeños andaluces.

El Plan de Solidaridad y Garantías Alimentarias (SYGA) y el Programa de Refuerzo Alimentario Infantil (PRAI) no solo hacen aguas, también ponen en peligro la salud de los más pequeños. La comida que llega a los menores está en mal estado, mencionando pan en condiciones insalubre y tortilla con moho. Pero parece ser que este tipo de información no entra dentro de la espectacular campaña de autopromoción montada con los 8,2 millones de euros públicos en distintos medios afines. El señor Moreno Bonilla y su gobierno no tienen en cuenta la calidad de los productos que ofrecen a los niños en su menú diario, teniendo que intervenir FAMPA para denunciar la situación.

Durante los meses de confinamiento han sido muchas las familias andaluzas que debido a la situación se han visto obligadas a recurrir a los menús infantiles para que los más pequeños puedan seguir comiendo. Sin embargo, el ejecutivo andaluz no está gestionando tal y como debiera esta situación. La Federación Provincial de Sevilla de Asociaciones de Madres y Padres del Alumnado (FAMPA) “Nueva Escuela” denuncia que “la comida es insípida, la fruta llega pocha, el pan en muchas ocasiones está en mal estado y no hay variedad de alimentos en la semana”. Todo muy apetecible teniendo en cuenta que algunos de estos pequeños solo realizan esta comida durante todo el día.

Imagen de archivo de La Voz del Sur.

Que una Federación Provincial de Madres y Padres califique la gestión del Gobierno en la alimentación de los niños como “auténtica chapuza” dice mucho del trato que el ejecutivo está dando a las familias que peor lo están pasando durante estos días.

En su comunicado, FAMPA también reclama la “poca calidad de los menús de los comedores escolares, la falta de control y de fiscalización que posibilita que las empresas que gestionan el servicio, en muchas ocasiones y aprovechando el desconocimiento de las familias, incumplan los criterios de los pliegos de contratación e incluso las propias recomendaciones del Plan Evacole”.

La Junta no cuida de los pequeños andaluces en situación de exclusión, obligando a que en muchas ocasiones estas familias hayan tenido que pasar a depender de asociaciones privadas o las redes vecinales solidarias que se han creado en distintos puntos. Gran cantidad de padres, temen darle de comer a sus hijos comida el mal estado que pueda desembocar en problemas de salud, siendo una situación de lo más avergonzante para el directivo.

Cuidar de la alimentación de los niños debería de ser primordial para cualquier gobierno que se precie, sobre todo en aquellas familias que no cuentan con recursos económicos para buscar alternativas alimentarias. FAMPA adjunta en su comunicado una fotografía de la tortilla con moho, añadiendo que no es la primera vez que pasa.

Los planes de alimentación infantil de la Junta no solo tienen algún que otro agujero organizativo, sino que también ponen en peligros a los más pequeños. “La alimentación de nuestros hijos no es un negocio”, afirma Marina Jiménez Morgado, Presidenta de la FAMPA Sevilla “Nueva Escuela”.

Piden responsabilidades a los organismos correspondientes y sanciones a las personas al cargo de este tipo de planes y programas de alimentación infantil.

Ante esta situación, la Conserjería de Salud y Familia del ejecutivo andaluz han afirmado que “realiza verificaciones in situ del reparto de los alimentos”. Realmente curioso si en tan mal estado llega la comida. Cabría revisar cuales son los criterios de salubridad y calidad a la hora de evaluar qué comida pueden consumir los niños. Quizá la lectura de esto sería más bien que los distintos organismos consideran que una tortilla con moho, de la cual hay pruebas más que demostrables, o un pan en estado deplorable son realmente los alimentos que merecen estos niños que se encuentran en situaciones realmente delicadas.

Añaden que “está funcionando de forma satisfactoria” siendo más que evidente ante las innumerables quejas que se están realizando por parte de los familiares y de las cuales parece ser que no tiene constancia el Gobierno. Quizá Moreno Bonilla debería de haber bajado un poco el dinero destinado a las campañas en las cuales se elogiaba la magnífica gestión ante la situación del COVID-19 y haber puesto un poco más de atención en qué alimentos estaban siendo destinados a la alimentación de niños andaluces que se encuentran en una situación crítica.

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