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LA VENGANZA DE PEDRO SÁNCHEZ

Hace unos días advertíamos desde este periódico que la ejecutiva federal del PSOE tiene un objetivo muy claro: descabalgar a Susana Díaz de la Secretaría General de la federación andaluza cueste lo que cueste.

Primero fueron conversaciones amables, en el que se destacaba la juventud de Susana Díaz, su proyección nacional, su valor electoral, su valentía para asumir la dura tarea de liderar la oposición en su tierra frente a la derecha. Labor que ha realizado sin contar con ayuda desde Madrid, que no sólo no ha ayudado, sino que ha permitido que las críticas a la dirección regional fuesen constantes, facilitándole un arma a la derecha que restaba fuerza en la labor de oposición.

Debe ser muy difícil convocar una rueda de prensa para criticar la gestión del gobierno que preside Moreno Bonilla, y que la primera pregunta sea si considera que su tiempo al frente de los socialistas andaluces ha llegado a su fin.

Todo ese ruido interno ha sido permitido por el aparato federal, que ha preferido erosionar el liderazgo de Susana Díaz antes que confrontar con el gobierno andaluz.

En ese contexto, es difícil que la andaluza se creyese los cantos de sirena que le llegaban desde Ferraz. Poco a poco iba intuyendo que los sentimientos de venganza se imponían a la lógica política.

¿No hubiese sido más razonable y sensato acallar las críticas internas hasta que llegase el debate congresual cerrando filas ante el avance de la derecha?

Posiblemente es lo que piensen miles de socialistas. Preocupados por las políticas regresivas que está imponiendo el PP con el apoyo de la ultraderecha en Andalucía, en materia sanitaria, educativa y de políticas sociales.

Lejos de eso se le ha dado carta de credibilidad a las encuestas realizadas desde el propio gobierno andaluz, o a encuestas realizadas a través de intermediarios, como la última publicada en varios periódicos y que ha sido financiada por Secuoya, empresa que ha facturado más de 2 millones de euros en Canal Sur en estos dos últimos años.

Paralelamente se le restaba credibilidad a las encuestas que reflejaban otra realidad, la ultima la publicada por Deymos, en la que los socialistas, de convocarse elecciones autonómicas, lograrían la victoria de nuevo en unas elecciones autonómicas con claridad logrando 40 escaños.

No deben de salir de la perplejidad amplios sectores tradicionales del PSOE-A, viendo como desde su estructura federal, se le concede más credibilidad a una encuesta neutral, que a las que realiza el Consejero de la Presidencia de la Junta de Andalucía, Elías Bendodo.

Toda esta erosión no es casualidad, responde a la estrategia de desgaste del adversario, para que llegue a la conclusión que luchar en semejantes circunstancias es imposible.

Si las encuestas no eran suficiente para erosionar la moral de la dirección socialista de los andaluces, se da una vuelta más de tuerca, transmitiendo en directo a los medios de comunicación que se busca candidato alternativo a Susana Díaz. Primero en la figura de Felipe Sicilia, luego en la de María Jesús Montero, terminando el casting en el alcalde de Sevilla, Juan Espadas. Cualquiera menos Susana Díaz, se pregona desde Ferraz. En un juego que roza lo enfermizo, y que da la razón a los que manifestaban que Pedro Sánchez nunca olvida, por más que desde la ejecutiva regional no se haya cuestionado en ningún momento el liderazgo del Secretario General de los socialistas españoles.

Pero si no es suficiente utilizar las encuestas de autobombo de la derecha en Andalucía, si no es suficiente con presentar un candidato para que Susana Díaz abandone su intención de presentarse a las primarias a la Secretaria General, se da una nueva vuelta de tuerca más y se cesa a la Delegada del Gobierno de Andalucía, la granadina Sandra García, en plena crisis sanitaria y que había sido nombrada con el acuerdo entre Pedro Sánchez y Susana Díaz.

Mensaje que no solo causa perplejidad entre los socialistas, si no entre los ciudadanos, que ven como su gobierno pierde en el tiempo en purgas internas, en vez de centrarse en lo verdaderamente importante.

Otro aviso más a navegantes. Un mensaje a los cuadros intermedios del partido: “o estás conmigo o estás contra mí”. No hay margen para la crítica interna. Se impone la política de hechos consumados.

Sí parece claro, que para la ejecutiva federal no es suficiente con vencer, hay que aniquilar al adversario.

Socialistas consultados por esta redacción no dan crédito ante tal dislate. Movimientos que sólo favorecen a la derecha andaluza. Intentos de desestabilizar la principal federación del PSOE en España, justo cuando los esfuerzos deberían estar centrados en la importante batalla electoral que se dirimirá en Madrid el 4 de mayo.

A buen seguro muchos se preguntarán, si el liderazgo de Susana Díaz en su federación no cuenta con el apoyo de la militancia, es necesario tal nivel de ensañamiento. O es que la fuerza de Susana Díaz entre la militancia de base es real.

Si tal como se recoge en los estatutos federales del PSOE, el partido pertenece a los militantes, porque no dejar que estos se expresen con total libertad cuando llegue el momento y que sean ellos, los más de 40.000 militantes con derecho a voto, los que decidan quién debe ser el líder de los socialistas andaluces.

Los próximos meses serán apasionantes en el principal partido de Andalucía. Muchas preguntas tendrán que tener una respuesta, pero a nuestro juicio la principal será:

¿Permitirá el aparato federal que los militantes voten en unas primarias o se decidirá en una mesa de camilla quien debe dirigir el partido en Andalucía, tal como se ha hecho en Madrid donde las listas han sido impuestas a los militantes?

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