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Los recortes sanitarios en el primer año de Moreno Bonilla colapsan ahora los hospitales andaluces ante la pandemia

Profesionales sanitarios y personal auxiliar protestan enérgicamente por las malas condiciones en las que se tienen que enfrentar al coronavirus, fruto del desmantelamiento que el gobierno andaluz de derechas estaba sometiendo a la Sanidad pública andaluza desde que llegó al poder en 2019

Siembra viento y recoge tempestades. O lo que es lo mismo: no se puede estar un año recortando en la sanidad pública y ahora pedirles esfuerzos sobrehumanos para batallar a la crisis de salud pública más importante que se recuerda en el mundo. El coronavirus ha llegado con fuerza a España, y aunque Andalucía por el momento registra un ritmo de crecimiento contagios inferior a la media nacional, contagios que también se están viendo frenados por las medidas del Gobierno central decretadas en el Estado de alarma, el territorio andaluz está empezando a ver desbordados su red de hospitales y centros de salud. Y es que más allá de la dificultad que entraña parar a una pandemia como la del Covid19, está el hecho de que la sanidad andaluza estaba ya de por sí cogida con alfileres, con un único responsable: Moreno Bonilla.

El presidente andaluz nunca ha creído en los servicios públicos. Así lo ha demostrado en los muchos años que lleva en política, ya fuera cuando integraba el ministerio de Asuntos Sociales en época de Rajoy, siendo el responsable de la eliminación de la ayuda a la dependencia nivel nacional (en Andalucía siguió funcionando porque la pagó el gobierno andaluz de aquel momento) como lo está haciendo ver en su por ahora corto pero nefasto periodo como presidente andaluz. Apenas 13 meses de gobierno lo contemplan, pero los suficientes para haber recibido el rechazo unánime de toda la comunidad sanitaria de Andalucía, que lo acusa de recortar en sanidad pública y promover y beneficiar a la privatización sanitaria. La cadena ha sido la siguiente: fuertes protestas sanitarias por falta de movilización, precariedad en el sistema sanitario, plan para reducir las listas de espera que ha acabado alargándolas y generando rechazo entre los pacientes y el desastre de no saber gestionar la crisis sanitaria por listeria. Eso en apenas unos meses, y ahora, ante la pandemia del coronavirus, se ven las vergüenzas de un sistema sanitario público en el que la derecha nunca ha creído ni ha dotado de recursos y profesionales.

Estas son las circunstancias en las que ahora Moreno Bonilla enfrenta una crisis sanitaria como la que estamos viviendo, que no son, por supuesto, las mejores en una situación de tanta gravedad. Su gestión de desmantelamiento de lo público, también vivida en el aspecto educativo, ahora puede jugar una mala pasada cuando mas se necesita un servicio sanitario fuerte y abastecido de profesionales. En cualquier caso, seguro que Andalucía, gracias a su buen equipo de sanitarios, ganará la batalla a la pandemia como ya está haciendo, soportando en la espalda de los profesionales fuertes jornadas de trabajo. Pasada la crisis, habrá que exigirle al presidente Moreno Bonilla que cambie el rumbo de privatización, que dote de recursos y personal al SAS y que haga una apuesta por los servicios públicos. Es su deber y responsabilidad.  

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