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Marín el camaleón: del Partido Popular al andalucismo para acabar a codazos en Ciudadanos

El candidato naranja, que reconoció "no tener ideología" ha ido de flor en flor por la política hasta encontrar un hueco

Juan Marín sería ese tipo de políticos que en Estados Unidos llaman ‘el escoba’. El que todo lo barre. Que se amolda a cualquier discurso, para capturar votantes de uno y otro bando con un discurso multicomprensivo. Tanto es así que el líder de Ciudadanos en Andalucía llegó a reconocer en una entrevista de 2015, previa a su primer intento al Parlamento de Andalucía con los naranjas que él “no tiene ideología”, y que un partido político tampoco debe tenerla.

Papeleta electoral de AP para las municipales de 1983 en la que aparece Juan Marín, en penúltimo lugar.

Al menos, esas declaraciones demuestran cierta coherencia. Porque este vecino de Sanlúcar de Barrameda lleva toda la vida dando bandazos en política hasta encontrar un jugoso hueco, teniendo poco o ningún respeto por las tan vitales líneas ideológicas del juego político. En los 80, Juan Marín integró listas de Alianza Popular en el año 83, en unas elecciones municipales. Este partido es germen de lo que hoy es el Partido Popular. Un auténtico camaleón político que cuando vio que no ganaba posiciones ni prosperaba en el partido referencia de la derecha española, dio un salto ideológico hasta el Partido Andalucista, formación regionalista ya desaparecida por entonces, pese a los orígenes de cierta movimiento de izquierdas, conocida como ‘el partido corcho’, porque lo mismo sabía flotar con el PSOE que con el PP. Horma, la del corcho, a la medida del zapato de Marín.

 

Un hombre inquieto políticamente que no tenía problema en saltar de flor en flor. Tanto que viendo que tampoco conseguía sus proyecciones de vivir de la política con el Partido Andalucista, partido en el que militó e intento subir en el año 2000, decidió hacer la guerra por su cuenta y fundó una formación independiente en Sanlúcar de Barrameda: CIS, Ciudadanos Independientes por Sanlúcar, que dio la llave del gobierno local al PSOE en 2007 y 2011, obteniendo Marín la recompensa del cargo público, con sueldo de 50.000 euros al año.
Demostró inteligencia cuando atisbó el crecimiento que podía tener Ciudadanos, entonces un partido restringido a Cataluña pero que evidenciaba ambiciones nacionales. Relacionados por el nombre, Marín se afilió y fue ganando ascendencias, hasta que de golpe y porrazo se vio como el candidato naranja a las autonómicas de 2015, donde la formación de Rivera tuvo que improvisar un equipo para iniciar el recorrido nacional. Marín abrió los ojos y ya estaba en un nuevo partido, con una proyección política interesante y nada menos que parlamentario andaluz. El camaleón que pasó del azul al verde para acabar en naranja.

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