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Moreno Bonilla se niega a usar hospitales privados para la crisis del COVID19 por las presiones de grandes empresas sanitarias

El decreto del Gobierno central del Estado de alarma permite que las comunidades autónomas intervengan los hospitales privados de su territorio para ponerlos al servicio público, sin embargo, en Andalucía, el gobierno de derechas prefiere multiplicar el gasto medicalizando hoteles para no interferir en los negocios de la sanidad privada a la que tanto protegen

Vivimos la peor crisis sanitaria que se recuerda, declarada pandemia, y que está provocando altas cifras de contagios y fallecidos en todo el mundo, siendo España una de las zonas más afectadas. En esta tesitura, el Gobierno de España anunció el pasado 14 de marzo un decreto de Estado de Alarma que entre otras muchas medidas permitía que las comunidades autónomas, que son las que tienen transferidos los servicios de sanidad, hicieran uso de la sanidad privada para incorporarlos a su sistema público, facilitando el acceso médico de la población y para aminorar el desgaste que sufren los profesionales sanitarios.

Sin embargo, en Andalucía, dos semanas después de activarse esta posibilidad, el Gobierno andaluz de derechas y ultraderecha de Moreno Bonilla se niega de forma tajante a poner al servicio de la ciudadanía los hospitales privados de la región. Esta polémica decisión, que tiene en pie de guerra a los sanitarios del sistema público y a no pocos ciudadanos indignados, se fundamenta porque el propio presidente de la Junta, Moreno Bonilla, mantiene fuertes vínculos con el sector sanitario privado, al que no tiene la mínima intención de perjudicar en su modelo de negocio, y del que recibe presiones para que no ponga en uso público sus instalaciones y personal, siendo una decisión muy perjudicial para el pueblo andaluz.

En Andalucía hay 64 hospitales privados, que tienen contratados a miles de profesionales sanitarios y disponen de miles de camas, así como recursos de UCI y respiradores para pacientes graves. Moreno Bonilla no ha tenido la mínima intención de incorporarlos al sistema público, como se decreta en las medidas del Gobierno. Incluso, y lo que es mas grave, habla de medicalizar hoteles o convertir en grandes hospitales los palacios de congresos de Sevilla o Málaga, siendo estas unas medidas que sumarían cientos de millones de euros de gasto público inútil, dado que antes de realizarlo sería recomendable usar la infraestructura y personal de la sanidad privada. Su falta de compromiso político y su interés por beneficiar el negocio de la privada puede costarle muy caro a Andalucía, tanto en términos sanitarios como económicos.

Mientras tanto, con los contagios creciendo y los profesionales sanitarios realizando turnos de trabajo infinitos, sufriendo también una tasa de contagio (los profesionales) prácticamente del doble que la media nacional, en Andalucía el gobierno se niega a intervenir hospitales privados, que por su parte siguen cobrando las cuotas de los asegurados. Todo sea por el negocio sanitario.

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