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Teresa Rodríguez, casi dos décadas en política y ahora vuelve con IU para engullirla

La líder de Podemos Andalucía se presenta como una política nueva, pero lleva integrando listas desde el 2000. Su vida laboral solo incluye dos cursos de trabajo como profesora, antes de conseguir la liberación sindical

Un discurso multicomprensivo y populista contra la clase política, a la que llamaban ‘casta’, relanzó a Podemos a partir de 2014. Andalucía fue su primera prueba con fuego real, la de las autonómicas de 2015, y a ellas concurrió como cabeza de lista una joven gaditana que decía aborrecer a los dirigentes políticos. Teresa Rodríguez, tras cuatro años de liderazgo en la vertiente andaluza de Podemos, con fuerte presencia del sector Anticapitalistas, se ha revelado finalmente como aquello contra lo que bramaba.

Para empezar, al respecto de lo que se hacía llamar ‘la gente’ contra los políticos. Rodríguez acumula más años en política que prácticamente la media de los dirigentes de los llamados como partidos tradicionales. Casi dos décadas. Porque fue en las autonómicas del año 2000 cuando concurrió en la lista que presentó IU por Cádiz al Parlamento Andaluz. Se da la curiosa circunstancia que ahora vuelve a acercarse a Izquierda Unida desde Podemos, pero no con la intención de integrar su candidatura sino con la de fagocitarla, tras el acuerdo de confluencia que supone, a todas luces, la extinción de las históricas siglas herederas del Partido Comunista.

Al respecto de su experiencia laboral, Rodríguez ejerció como profesora de Lengua Castellana en Puerto Real apenas dos cursos, entre 2011 y 2013, hasta que consiguió ser liberada sindical por Ustea. Ahí finalizó una trayectoria de trabajo exigua. Su informe de vida laboral no refiere experiencia como empleada en ninguna empresa privada, siempre en el sector público y en la política, con lo que incurre en una gran contradicción al respecto de su discurso.

Así, Teresa Rodríguez suma 18 años de pertenencia política, prácticamente la mitad de su vida. Primero desde IU y luego desde Podemos, a la caza de una plataforma desde la que lanzar un discurso radical y populista.  De hecho, siempre mostró ambición política, llegando a ser integrante de la dirección federal de Izquierda Unida. Es curioso que en aquella época evidenciara diferencias con la cúpula de la coalición de izquierdas, a la que tachaba de tomar decisiones sin la opinión de la militancia. Ese mismo comportamiento ha sido en repetidas veces denunciado por miembros de Podemos Andalucía, en concreto, por aquellos más cercanos al sector de Pablo Iglesias y que fueron depurados por Teresa Rodríguez en su organización andaluza. También se han escuchado voces con esta misma opinión en Izquierda Unida, por mor de un proceso de confluencia que parece resultar extintivo para la formación. Su filiación política no cesó tras abandonar Izquierda Unida. Llegó a ser integrante de la candidatura a las Elecciones Europeas de 2009 y a las Generales de 2011 por el partido de Izquierda Anticapitalista.

Su capítulo de contradiciones tiene un apartado especial al respecto de la Unión Europea, ya que se afirmó como eurófoba y contraria a la Constitución Europea años antes de ser elegida como europarlamentaria en el debut de Podemos. Sin embargo, ni renunció al cargo ni al jugoso sueldo que contemplaba. En las municipales de Cádiz también lo intentó con las siglas Anticapitalistas. Fue en 2011, siendo cabeza de lista a la alcaldía. Obtuvo poco más del 1,5% de los votos totales. Finalmente en 2014 accedió a un cargo como Parlamentaria Europea gracias a Podemos, y en 2015 al Parlamento de Andalucía.

Hablamos, en conclusión, de una trayectoria política plagada intensa y dilatada, lejos de esa figura “nueva y fresca” que quiso evidenciar en su última trayectoria en Podemos.

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